Gilgamesh y Thena persiguen los rastros que dejaron los Desviantes de la península Ibérica hasta el océano Atlántico.
Thena aborda un barco portugués para llegar a la ubicación del océano donde se encuentra el barco de Gilgamesh. Al llegar, Gilgamesh les avisa de que el resto de la tripulación había sido aniquilada por un Desviante.
Thena se pregunta si el Desviante les estaba esperando, cuando aparece el Kraken, confirmando sus sospechas. Los Eternos se ven atacados por el monstruo marino y la tripulación del barco los abandona a ambos y a su capitán.
Cuando el Desviante escapa, Thena y Gilgamesh regresan a tierra firme en la barca de emergencia, sospechando que hay algo más grande detrás de los ataques.