Malekith y su ejército de Elfos Oscuros intentan destruir los Nueve Reinos con el poder del Éter.
El rey de Asgard, Bor, detiene el ataque haciéndose con el Éter antes de que pueda ser usado.
Malekith acaba con su propio ejército para escapar del campo de batalla y se esconde en su nave, durmiendo en criogénesis hasta la próxima Convergencia.
Bor ordena esconder el Éter en un rincón recóndito del universo, para que nadie pueda encontrarlo.